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Nos elegimos. Así son las titulares de farmacia con las que trabajo.

Durante años se ha hablado mucho de elegir bien a los empleados.

De contratar a personas responsables, con criterio, con capacidad de aprender, con buena actitud y con ganas de hacer bien su trabajo.

Tiene lógica.

Lo que no se habla tanto es de elegir bien a los clientes.

Y para mí eso también importa.

Mucho.

Porque no todas las personas con las que puedes trabajar son necesariamente personas con las que quieres trabajar.

Y tampoco todas las personas a las que podrías ayudar están preparadas para aprovechar bien esa ayuda.

Esto, dicho así, puede sonar poco comercial.

A mí me parece bastante sensato.

Yo no quiero trabajar con cualquier titular de farmacia.

Quiero trabajar con algunas.

Con las que encajan con mi forma de entender la gestión, la profesión y también la vida.

Y cada vez tengo más claro cuáles son.

Quiero trabajar con titulares que asumen su responsabilidad

Una farmacia puede tener muchos condicionantes.

Un pueblo pequeño.
Una población envejecida.
Un equipo difícil.
Márgenes estrechos.

Guardias.
Problemas de personal.
Compras mal negociadas.
Una cooperativa que aprieta.
Una familia que también necesita tiempo.

Todo eso existe.

Pero quiero trabajar con titulares que entienden que, aunque no puedan controlar todas las circunstancias, sí pueden decidir qué hacen con ellas.

No quiero que todo dependa siempre de otro.

Del equipo.
Del laboratorio.
De Sanidad.
Del pueblo.

De Amazon.
De la competencia.
De la cooperativa.
De la mala suerte.

Gestionar también es asumir que hay una parte que te corresponde.

Quiero trabajar con mujeres que quieren decidir

No hace falta llegar sabiendo qué hacer, porque para eso existe precisamente mi trabajo.

Pero sí quiero trabajar con personas que estén dispuestas a decidir.

Mirar.
Pensar.
Elegir.
Probar.
Corregir.
Volver a decidir.

Una farmacia no mejora acumulando información. Mejora tomando mejores decisiones.
Necesitaba marcar objetivos. · Marta · Barcelona

Quiero trabajar con farmacéuticas que quieren rentabilidad sin renunciar a ser farmacéuticas

Para mí esto es importante.

La farmacia tiene que ser rentable.
Tiene que pagar nóminas.
Tiene que pagar proveedores.
Tiene que permitir invertir.
Tiene que generar beneficio.

Y también tiene que permitir que la titular viva.

Pero no creo que para conseguirlo haya que convertir una farmacia en una máquina de vender cualquier cosa a cualquier precio.

Hay muchas formas de ganar dinero.

Yo quiero trabajar con personas que quieren hacerlo respetando su manera de entender la profesión.

Con vocación sanitaria.
Con criterio.
Con respeto por el cliente.
Y con una empresa bien gestionada.

Las dos cosas pueden convivir perfectamente.

Quiero trabajar con quien entiende que ser pequeña también puede estar bien

Hay una idea de éxito empresarial bastante extendida que siempre apunta hacia arriba.

Más facturación.
Más metros.
Más empleados.
Más líneas de negocio.

Más productos.
Más visibilidad.
Más crecimiento.
Más de todo.

A mí eso no me impresiona especialmente.

Hay titulares que quieren crecer mucho. Perfecto.

Y hay otras que quieren una farmacia pequeña, rentable, ordenada y tranquila. También perfecto.

Puede que quieran ganar bien y cerrar a su hora.
Puede que quieran una tarde libre.
Puede que quieran poder pagar una adjunta.
Puede que quieran irse quince días de vacaciones.
Puede que quieran seguir atendiendo personalmente a sus pacientes.

Eso también es éxito.

Y me interesa trabajar con personas capaces de decidir qué significa el éxito para ellas sin pedir permiso al mercado.

«Por mí misma no habría llegado.» · Ester Azón · Farmacia Tierz, Huesca

Quiero trabajar con quien está dispuesta a mirar primero lo que ya tiene

A veces mejorar una farmacia parece obligarnos a añadir cosas.

Una nueva categoría.
Otra marca.
Un servicio.
Redes sociales.

Inteligencia artificial.
Una web.
Un ecommerce.
Una formación más.

Puede que alguna de esas cosas tenga sentido, pero, antes, quiero mirar lo que ya existe.

El stock.
Las compras.
El surtido.
La agenda.

El equipo.
Los procesos.
El mostrador.
La rotación.
La organización.

Ahí suele haber bastante más recorrido del que pensamos.

Me interesa trabajar con titulares capaces de revisar sus cimientos antes de ponerse a decorar el tejado.

Quiero trabajar con personas que implementan

No necesito alumnas perfectas, ni personas que hagan todo a la primera, ni mujeres con tardes enteras libres para dedicarlas a una mentoría.

Eso sería bastante poco realista.

Quiero personas que avanzan,
que una semana hacen más y otra menos,
que se enfrentan a retos,
que se atascan,
que prueban,
que vuelven…

… Pero hacen.

Porque escuchar una sesión, compartir el tiempo con otras titulares y cerrar el ordenador sintiendo que has aprendido mucho puede ser muy agradable.

Pero la farmacia sigue exactamente igual.

Quiero trabajar con personas que aceptan que puedo llevarles la contraria

No me interesa que mis clientas hagan todo lo que yo diga.

De hecho, prefiero que sean inquietas, que pregunten, que cuestionen.

Que me digan:

«Esto no lo veo.»
«Explícame por qué.»
«En mi farmacia creo que no funcionaría.»

Eso me parece estupendo.

Lo que sí necesito es poder decir:

«Yo esto no lo haría.»
«Estás comprando demasiado.»
«Esta categoría ahora mismo no es prioritaria.»
«Creo que aquí te estás equivocando.»

Y poder tener esa conversación sin convertir cada desacuerdo en un conflicto.

Una mentora que sólo puede decirte lo que quieres escuchar sirve para bastante poco.

Quiero trabajar con personas capaces de reconocer errores

A veces has comprado mal,
a veces has contratado mal,
a veces has mantenido durante tres años una marca que tendrías que haber sacado al tercer mes.

A veces has montado una campaña que no tenía ningún sentido,
a veces has decidido tarde,
a veces no has decidido.

Bienvenida al club.

Gestionar implica equivocarse, pero lo que me importa es qué haces después.

Porque dedicar energía a justificar una mala decisión no suele mejorarla.

Quiero trabajar con titulares que quieren ganar autonomía

Mi objetivo no es que una clienta dependa de mí para siempre.

Sería bastante contradictorio hablar de libertad y construir dependencia.

Quiero que aprenda a mirar su farmacia,
a interpretar sus datos,
a priorizar,
a comprar.

A organizarse,
a dirigir,
a decidir.

Quiero que dentro de un tiempo haya muchas cosas para las que ya no me necesite.

Eso significa que hemos hecho bien nuestro trabajo.

Quiero trabajar con personas que entienden que gestionar forma parte de ser titular

A muchas farmacéuticas les encanta el mostrador.

La farmacología,
el paciente,
la dermo,
la nutrición,
la formulación.

Y luego está eso que llaman «gestionar».

Compras – Márgenes.
Stock – Horarios.
Procesos – Nóminas.
Equipo – Rentabilidad.

A veces se vive casi como una molestia administrativa añadida a la profesión.

Pero si eres titular, gestionar también forma parte del trabajo.

No tienes que apasionarte por un Excel, pero sí necesitas saber qué está pasando en tu empresa.

Porque una farmacia puede dar un consejo sanitario extraordinario y estar gestionada de pena.

Y tarde o temprano una cosa afecta a la otra.

Quiero trabajar con personas capaces de priorizar

Una farmacia siempre tiene cien cosas pendientes.

Siempre.

Y si esperas a terminarlas todas para empezar a gestionar bien, nos podemos jubilar juntas esperando.

Quiero trabajar con titulares capaces de aceptar que durante unas semanas algo será prioritario y otras cosas tendrán que esperar.

Primero esto.
Después aquello.
Y esto otro, ahora no.

Para mí, gestionar bien tiene mucho más que ver con elegir que con hacer muchas cosas.

Quiero trabajar con quien entiende lo que significa Gestión Sencilla

Sencillo no significa fácil.

Tampoco significa rápido.

Significa que puedas entender qué estás haciendo y por qué,
que el sistema se pueda mantener,
que el equipo, si tienes, pueda aplicarlo.

Que no necesites veinte herramientas,
que puedas repetirlo dentro de seis meses,
que la farmacia pueda funcionar sin depender de heroicidades.

Eso es Gestión Sencilla para mí.

Quiero trabajar con titulares que buscan criterio

No creo demasiado en las recetas universales.

Haz tres campañas al mes.
Ten cuatro marcas de cada categoría.
Publica cinco veces por semana.
Contrata cuando factures tanto.
Haz esto porque a otra farmacia le funciona.

Depende.

Una farmacia rural con 500 habitantes no necesita exactamente lo mismo que una farmacia de una gran ciudad.

Una titular con dos empleados no toma las mismas decisiones que otra con quince.

Una farmacia con un 80 % de receta tiene una realidad distinta a otra muy orientada a la venta libre.

Me gusta trabajar con personas que quieren entender por qué toman una decisión.

Eso les permite después tomar muchas más sin necesitar una receta nueva cada semana.

Te lee la mente. · Leire · Guipúzcoa

Quiero trabajar con mujeres que quieren definir su propio éxito

Esta quizá sea una de las partes que más me importan.

He trabajado con una titular cuyo objetivo era aumentar la rentabilidad porque se iba a casar.

Con otra que quería organizar mejor al equipo porque el auxiliar de toda la vida se iba.

Recuerdo una que quería bajar stock y pagar el cole de las niñas.

Hay quien quería dejar de llevarse trabajo a casa.

Trabajé con una titular que quería ahorrar para comprarse una casa en la playa para su jubilación.

Y también con otras cuyo gran objetivo era irse diez o quince días de vacaciones tranquilamente.

Para mí todos esos objetivos son válidos.

Porque la farmacia tiene que servir también para construir la vida que quieres. No al revés.

Quiero trabajar con personas que quieren cambiar algo

Puedes tener curiosidad, puedes querer aprender o puedes querer saber cómo trabajan otras farmacias.

Pero para trabajar conmigo necesito algo más.

Tiene que haber alguna cosa que quieras cambiar, pequeña o grande.

En la farmacia,
en tu forma de trabajar,
en tus horarios.

En tus números,
en la manera de dirigir al equipo,
en tu tranquilidad.

Porque trabajar juntas implica moverse.

Y si quieres exactamente lo mismo que ya tienes, probablemente no me necesites.

Quiero trabajar con personas humildes

Humildad profesional.

La capacidad de decir:

«No sé hacer esto.»
«Esto nunca me lo enseñaron.»
«No entiendo estos números.»
«Necesito ayuda.»

Farmacia es una carrera exigente y ser una farmacéutica excelente requiere muchos conocimientos.

Pero saber muchísimo de medicamentos no te convierte automáticamente en una buena empresaria.

Son competencias diferentes.

Aprender gestión no disminuye tu valor como farmacéutica.

Lo amplía.

Quiero trabajar con personas que respetan el tiempo

El suyo.
El mío.
El de su equipo.

Una reunión tiene un objetivo y una tarea tiene una fecha.

Si no puedes llegar, se dice. Si algo se complica, se habla.

No espero una disciplina militar, espero responsabilidad profesional.

Porque el tiempo también es un recurso de la empresa y, por cierto, uno bastante caro.

Quiero trabajar con personas con las que pueda hablar claro

Esto probablemente resume muchas cosas.

No quiero pasar una mentoría buscando la manera menos molesta de decir algo.

Quiero poder decir lo que veo.

Con respeto.
Con argumentos.
Y con cariño cuando haga falta.

Pero decirlo.

Porque si una titular me contrata para ayudarla y yo veo algo importante que está perjudicando su farmacia, callarme para evitar una conversación incómoda sería hacer bastante mal mi trabajo.

Quiero trabajar con personas que quieren que les diga que no

Esta es otra de mis favoritas.

No necesitas esa marca.
Yo no abriría esa categoría.
No compraría esa cantidad.
No contrataría todavía.

No invertiría ahí ahora mismo.
No haría ese curso.
No pondría mi energía en eso este trimestre.

Una buena relación profesional también incluye muchos noes.

A veces el mejor consejo que puedes recibir es dejar de añadir.

Quiero trabajar con farmacéuticas que cuidan al paciente y también cuidan su empresa

La vocación sanitaria es maravillosa, pero no debería utilizarse para justificar una farmacia mal gestionada.

Regalar margen no te convierte en mejor sanitaria.
Tener miles de euros inmovilizados en stock tampoco.
Trabajar doce horas diarias durante veinte años tampoco.

Una farmacia rentable puede atender extraordinariamente bien a sus pacientes.

De hecho, tiene muchas más posibilidades de hacerlo durante mucho tiempo.

Y, sobre todo, quiero trabajar con mujeres que quieren vivir DE su farmacia

No PARA su farmacia.

Que quieren cuidar a sus pacientes,
hacer bien su trabajo,
tener una farmacia rentable,
sentirse orgullosas de ella.

Y después cerrar la puerta y tener una vida.

No todas querrán lo mismo.

Una querrá crecer,
otra contratar,
otra reducir stock,
otra recuperar sus tardes,
otra dormir tranquila,
otra poder marcharse de vacaciones.

Me da igual cuál sea el destino.

Lo que me importa es que lo haya elegido ella.

Porque para mí una Farmacia Saludable no se mide sólo por cuánto factura.

También se mide por lo que permite vivir a la persona que está detrás.

«Vacaciones después de 16 años.» · María Sanz · Farmacia El Palomar, Valencia

Y esas son las titulares con las que quiero trabajar.

¿Eres tú una de ellas?

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