Blog

Gestión de stock en Farmacia Rural y Pequeña.

Elimina el ruido y aprende si tu surtido te está haciendo perder dinero.

“No todo lo que está en tu farmacia debería estar.”

¿Sabes lo que tienen en común una estantería llena de productos que no se mueven, un delegado encantado contigo y un mostrador abarrotado de opciones?

Exacto: ruido.

Y el problema del ruido no es sólo que molesta.
Es que despista, agota y te hace perder dinero sin que te des cuenta.

Porque una farmacia no es más rentable por tener más cosas.
Es más rentable cuando cada cosa tiene sentido. Y margen. Y rotación. (Preferiblemente, las tres juntas).

Hoy quiero que pares conmigo unos minutos y mires con otros ojos lo que tienes delante.
No para que te lances a poner promociones o dejar de comprar nada de nada mañana.
Sino para que empieces a cuestionarte si todo lo que hay en tu farmacia… debería seguir ahí.

Vamos a hablar de lo que no se ve, pero se nota:

  • El agobio que te da el almacén.
  • Los euros que se te quedan pillados en productos que no salen.
  • La culpa sorda de seguir comprando sin revisar.
  • Y esa sensación de que, por mucho que vendas, algo no cuadra.

En este artículo no te voy a dar soluciones mágicas. Ya sabes que en la Comunidad Impulsa no vivimos de unicornios de colores ni de ser la más chupiguay del universo.

Aquí tenemos soluciones sencillas.

Y hoy te traigo una lupa, una linterna… y una pregunta importante:

→ ¿Tu surtido te ayuda… o te pesa?

Así que, si hace tiempo que sientes que en tu farmacia hay más productos de lo que necesitas, si tienes la sensación de que compras, colocas, repones, pero no vendes más ni mejor… Acompáñame.
Porque hoy vamos a eliminar el ruido y a hacer sitio (empezando en tu cabeza) para estrategias que te den resultados reales y tangibles.

1.- Lo que ves… y lo que no ves en tu stock.

Desde fuera, parece que todo está en su sitio.

  • Estanterías bien colocadas… o no tanto.
  • Lineales con “un poquito de todo” —por si acaso.
  • Delegados felices porque les compras todo lo que puedes… y más. Eres muy maja.
  • Clientes que se van con su producto de siempre (aunque no sea el mejor o el que necesitan en ese momento).
  • Y un equipo que no se agobia y dispensa sin pensar: “¿Eso quiere? Pues eso se lleva”.
  • Y tú piensas: “Tengo de todo. Estoy cubierta. Así no fallo”.

Pero por dentro… la historia cambia.
Porque lo que ves, muchas veces, no es lo que importa.

Porque luego está lo que no se ve, pero que te pesa:

* Euros bloqueados en productos que no rotan.
* Faltas que sigues dando… a pesar de tener el almacén lleno.
* Productos que llevan ahí desde la prehistoria, mirándote con ojitos tristes como diciendo: “¿Y tú pa’ qué me trajiste?”
* Clientes que se llevan “lo de siempre”, pero se van sin un buen consejo. (Y eso es una venta perdida… aunque no lo parezca).
* Un equipo que no propone ni revisa, porque el surtido manda.
* Y tú, intentando recordar por qué sigues comprando esa marca… que ni se mueve ni aporta nada.

Ese agobio silencioso de saberlo pero no verlo.
Que genera ruido sin sonar en la caja registradora.
Y te pasa factura.

Porque cada producto que no rota, ocupa.
Y cada hueco mal ocupado… es una oportunidad perdida.

Y en una farmacia rural o pequeña, donde cada centímetro de exposición y cada euro cuentan… esas decisiones no tomadas se convierten en lastres.

2.- El precio del “tener sin control»

Tener un poco de todo puede sonar bien.
Tener de todo para todos, incluso mejor.
Pero vamos a decirlo claro: tener sin criterio, sin control y sin estrategia… es una trampa.
Y una trampa muy cara.

2.1.- El desgaste invisible de no revisar el surtido.

Este es el primero. Y no se ve en el almacén. Se nota en ti.

Sientes que compras cada semana… pero sigues dando faltas.
Que el almacén está a reventar… pero siempre hay encargos.
Que no tienes tiempo para revisar lo que hay… pero sigues metiendo productos nuevos.
Te prometiste que este año sí revisarías stock por categorías.
Pero entre la campaña de fotoprotectores, el resfriado de tu adjunta y la reunión con el banco… ahí sigue todo. Igual.

Y lo peor es que te acostumbras. A ese ruido de fondo.
A esa sensación de “algo no cuadra, pero no tengo hueco mental para averiguar qué”.

Te cuesta parar, revisar y decidir. ¿Por miedo? ¿Por inercia? ¿Por no saber por dónde empezar?
Y eso genera culpa. O frustración. O simplemente una desconexión con el propósito inicial.

2.2.- El impacto económico (el dinero).

Vamos con lo obvio… pero necesario.
Cada vez que compras algo para tu farmacia “por si acaso” o “porque está en promo”, ese dinero se queda parado.

Y si además compras la marca que te gusta a ti, o la del delegado que te cae bien y no la que más necesita tu cliente o la que más margen te deja o mejor rota en tu mostrador… entonces no sólo no ganas, sino que pierdes doble.

Porque dejas de ingresar por no ofrecer una opción mejor.
Y encima cargas espacio, tiempo y dinero con lo que no te conviene.

¿Sabes cuántas farmacias trabajan a diario con un stock-prestamista usurero sin saberlo?
Lo que parecen cajas y productos, es dinero que te debes a ti misma en las estanterías.

Dinero parado que podría estar en tu banco.
Porque estás invirtiendo miles de euros en productos que deciden otros y no tú con decisiones estratégicas.

  • Decide el cliente que pide porque ha visto en la tele que para dormir necesita eso de la tricapa.
  • Decide la inercia que te dicta comprar lo de siempre porque no sabes muy bien cómo elegir nuevas marcas.
  • O el delegado que te ofrece lo que le interesa vender…

No decides tú con estrategia.
Y gastas en comprar de más.
Y dejas de ganar por vender las marcas que tiene todo el mundo porque le tienes que poner un buen precio porque, si no, lo compran en internet.
Y dejas de ganar y pierdes la rentabilidad de preguntar a tu cliente para dar el más efectivo y que, además, te deja el mejor margen.
Vamos, que tener un almacén sin control te puede dejar con la cuenta del banco en los huesos mientras tienes cebadas las estanterías.

¿Quieres una farmacia más rentable?
>>> Descarga la guia gratuita «Farmacia Rural Rentable» en este enlace.

2.3.- El impacto en tu rentabilidad (más allá del dinero).

Porque sí, perder dinero ya es grave.
Pero perder claridad, motivación y coherencia… eso sí que desgasta.

* Cada vez que colocas productos que no salen y le quitas visibilidad a otros que se venderían solos.
* Cada vez que no sabes por qué compraste eso.
* Cada vez que tu equipo te dice: “Esto no se vende… pero lo seguimos pidiendo”.
* Cada vez que un cliente te mira con cara de “no entiendo nada con tantas marcas distintas”.

Todo eso te va quitando fuerza. Te desconecta de lo que querías construir.

El ruido visual se traduce en ruido emocional. Y eso, cansa.

Cuanto más stock tienes, menos ves lo que importa.

Porque, al final, ese surtido descontrolado se convierte en un lastre.
Uno que no sólo pesa… sino que te desvía de lo que importa.
Y ahí es donde empieza el problema. No en las cajas. En lo que dejas de ver por tenerlas delante.

3.- ¿Qué pasaría si quitaras lo que sobra en tu farmacia?

Aquí viene la pregunta que da vértigo.

Porque pensar en quitar genera resistencia. Sobre todo cuando llevas años acumulando, reponiendo, dejando “por si acaso”…

Pero… ¿y si quitar fuera justo el primer paso para avanzar?
¿Y si esa estantería llena de productos que no vendes… fuera espacio para algo nuevo?

* Un servicio de valor.
* Un córner bien explicado.
* Un cartel que informe en lugar de confundir.
* O simplemente, un respiro visual que ayude a tu cliente… y a ti.

No todo hueco libre necesita llenarse. A veces el hueco es justo lo que faltaba para que todo lo demás encaje.

¿Y si reducir referencias fuera una forma de ganar claridad?
Menos productos → Más foco.

Cuando hay menos opciones, el equipo recomienda mejor.
Cuando hay menos ruido, el cliente confía más.
Y cuando hay menos dispersión, tú decides mejor.

Una titular me decía hace poco: «He quitado 2 marcas de solares. Tengo menos donde elegir, pero vendo más. Y estoy más tranquila. No discuto con el equipo y no me siento obligada a colocar cosas que no salen.»
Eso es claridad.
Y la claridad también es rentabilidad.

¿Y si vender menos productos… fuera vender mejor?
Porque vender más no siempre es ganar más.

Cuando vendes con sentido, con estrategia, con foco… mejoras el margen, el consejo, la experiencia y tu reputación.
Y además, te cansas menos.
Sí. Porque cada producto que sobra es

* una conversación innecesaria.
* Un hueco mal usado.
* Una oportunidad perdida de hacer las cosas de otra manera.

A veces no necesitas más surtido. Necesitas menos ruido.

 

Y ahora viene la verdad incómoda que necesitas oír como titular de farmacia:

  • No hay farmacia rentable con stock descontrolado.
  • No hay calma si cada estantería grita “no tengo tiempo para revisarme”.
  • No hay estrategia si compras por inercia y no por decisión.
  • Y no hay libertad si todo tu beneficio se queda atrapado en productos que no se mueven.

Tu farmacia no necesita estar más llena. Necesita estar más alineada contigo.

Elimina el ruido. Haz sitio a lo que importa. Aunque aún no sepas por dónde empezar.

Resumiendo.

Mira a tu alrededor.
Ese lineal lleno. Ese cajón que ya no cierra. Ese cartel descolorido que lleva meses pidiendo salir corriendo al contenedor.

Todo eso pesa.
Pesa aunque lo ignores.
Pesa aunque parezca que “forma parte del negocio”.
Pesa porque está fuera de control, aunque lo tengas delante todos los días.

Y lo más peligroso del ruido no es que moleste. Es que te acostumbras.

Te acostumbras
* a comprar sin estrategia.
* A mantener lo que no se mueve.
* A dejar que el cliente elija por ti.
* A cargar con decisiones pendientes que, como no se notan… se quedan.

Pero cada decisión no tomada se convierte en un bulto. Y cada bulto que no rota es un lastre. Y cada lastre, una parte de tu rentabilidad que se escurre por el desagüe.

Así que hoy no te pido que reorganices toda la farmacia.
Te pido que mires.
Que observes lo que hay con otros ojos.
Con los ojos de una farmacéutica que no quiere sobrevivir en su farmacia… sino vivir bien gracias a ella.

Las tres claves – Para recordar (y revisar tu stock con intención):

1. No todo lo que tienes en stock te aporta: Detecta lo que sobra. No sólo ocupa espacio físico. Ocupa espacio mental.
2. El exceso de productos te roba margen, espacio y claridad: Cuanto más tienes, menos ves lo que importa.
3. Si algo no rota, no suma: Sólo estorba, pesa… y te arrastra.

✨ Minuto inspiración
Una farmacia rentable no se construye con más productos, sino con más propósito.

Lo que no se mueve, estorba. Y a veces, eliminar es el primer paso para avanzar.

Tu farmacia no necesita parecerse a ninguna otra. Necesita sostenerte, impulsarte y darte espacio para crecer como tú elijas.

Y eso empieza hoy. Con una mirada. Y una decisión.

¿Quieres una farmacia más rentable?
>>> Descarga la guia gratuita «Farmacia Rural Rentable» en este enlace.

Comenta y comparte porque, así, aprendemos todas.

Comparte este post

Deja un comentario

Responsable del fichero: Think Big Pharma SLU
Finalidad; moderar comentarios.
La Legitimación; es gracias a tu consentimiento.
Destinatarios: tus datos se encuentran alojados en mi plataforma de hosting de Raiola.
Podrás ejercer Tus Derechos de Acceso, Rectificación, Limitación o Suprimir tus datos enviando un email a hola@impulsatufarmacia.com o ante la Autoridad de Control.
Encontrarás más información en la Política de Privacidad.

Taller gratuito

¿La gestión de tu farmacia te trae de cabeza y no tienes tiempo para nada?

Únete a nuestra comunidad y recibe contenidos, protocolos y técnicas sencillas
para rentabilizar tu negocio sin dejarte la vida en ello.

Descubre ahora en mi taller gratuito cómo gestionar eficazmente tu farmacia y
volver a recuperar el control sobre tu tiempo.

sobre mí

¡Hola! Soy Mª Carmen Sáez, creadora de Impulsa Tu Farmacia.

Ayudo a titulares de farmacia a gestionar más eficazmente sus negocios.

El día tiene solo 24 horas y necesitas un sistema para poder vivir de tu
farmacia y no para tu farmacia.

Yo estoy aquí para enseñártelo.

Escríbeme por WhatsApp